La vida es una asquerosa competición sin final. Incluso cuando te jubilas, cuandose supone que han acabado ya las típicas competiciones por ascender el curro y cosas así, buscas amigos con los que competir jugando a la petanca...
No entiendo porqué nos gusta tanto competir y porqué yo lo odio tanto. No le veo ningún tipo de gracia a ganar a otro, aunque sea a las chapas.
Quizá eso sea otra de las cosas que me separa del resto de la sociedad. Yo nunca diré "another one bites the dust".
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Está bien lo de no ser competitivo. Personalmente, a mí me ha traído siempre muchos problemas. Sin embargo, creo que está en nuestra naturaleza. Siempre deseamos lo que no tenemos, y normalmente eso lo tiene otra persona... que quizás esté deseando algo que tenemos nosotros pero no apreciamos.
Publicar un comentario